El albatros

albatros

Hablábamos hace unos días en clase, a propósito del poeta modernista, simbolista y romántico, el artista en última instancia, del poema de Baudelaire L’albatros. Quienes disfrutamos del dulce castigo de la torre de Babel, nos consolamos con traducciones como esta de Ignacio Caparrós:

Por divertirse, a veces, suelen los marineros

cazar a los albatros, aves de envergadura,

que siguen, en su rumbo indolentes viajeros,

al barco que se mece sobre la amarga hondura.

Apenas son echados en la cubierta ardiente,

esos reyes del cielo, torpes y avergonzados,

sus grandes alas blancas abaten tristemente

como remos que arrastran a sus cuerpos pegados.

¡Este viajero alado, oh qué inseguro y chico!

¡Hace poco tan bello, qué débil y grotesco!

¡Uno con una pipa le ha chamuscado el pico,

imita otro su vuelo con renqueo burlesco!

El Poeta es semejante al príncipe del cielo

que puede huir las flechas y el rayo frecuentar;

entre mofas y risas exiliado en el suelo,

sus alas de gigante le impiden caminar.

Ignacio Caparrós, traducción analógica de la obra de Charles Baudelaire, Las flores del mal, Editorial Alhulia, Colección “Crisálida” nº 20, Granada, 2001.

Y a los que siguen creyendo en la sentencia de “traductore traditore”, siempre les quedará el placer de revisitar el texto original:

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid!
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait!

Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

Charles Baudelaire, Las flores del mal

Una respuesta a El albatros

  1. Isita dice:

    Hermoso poema. Me encanta.

    Es terrible la forma en que expresa la crueldad estúpida de esos marineros, a los cuales considero inferiores a ese albatros torturado. Qué incultura e insensibilidad la de aquel que se divierte con el sufrimiento de un animal. Es la cobardía más grande que pueda existir, a partir de la cual, cualquier maldad puede ser posible. Gracias por citar a Charles Baudelaire, Las flores del mal. La traducción es buena. Lo voy a comprar ya.

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